1939 // PERJUDICADO POR UN ÁRBITRO, FERRO SE RETIRA DE UN PARTIDO

“Si lo tiran a Oeste al bombo…”

El campeonato de 1939 estaba prácticamente definido; sobre todo para Ferro, que iba a coronar su campaña más floja en lo que iba de Profesionalismo. Arriba, Independiente ya había asegurado su segundo título consecutivo; abajo, Argentino de Quilmes llevaba semanas descendido, sin ganar un solo partido en toda la temporada. Muy pegado, anteúltimo cómodo, Ferro venía de comerse 6 goles con Newell’s Old Boys y, antes en el mismo torneo, 8 de River y 9 de Lanús. Pero faltaba algo peor.

La última fecha se disputó el sábado 3 de diciembre. Boca, que terminaría sexto, tenía su estadio en remodelación y estaba haciendo de local en Caballito. A diferencia de lo sucedido en 1938, para jugar contra Ferro optó por una cancha diferente: la de Chacarita, entonces en Villa Crespo. El árbitro Domingo Solari Oliva iba a ser el gran protagonista de la tarde.

Boca se puso al frente enseguida: a los 8 minutos, Daniel Pícaro manda un centro sobre el área visitante, Ricardo Alarcón carga al arquero de Ferro, Mario Rizzo, y anota solito. Ferro atacó fuerte a partir de entonces, pero Víctor Valussi y Ernesto Lazzati despejaron todo el peligro, según las crónicas de aquel día.

Alberto Lijé -tapa de El Grafico años más tarde- lideraba la ofensiva de Oeste. A los 26 minutos, recibe la pelota de Salvador Grecco, elude a General Viana y, cuando entra al área para enfrentar a Claudio Vacca, Valussi lo cruza con lo que el diario El Mundo define como “una acción recia”. ¡Penalazo! Los jugadores de Ferro rodean al juez Solari Oliva para que lo cobre y este, lejos de eso, los empuja para dispersar el tumulto

Y se armó el escándalo.

Dice El Mundo: “Hay un remolino, notándose que uno de los jugadores [de Ferro] le lanza un puntapié [al árbitro]”. Efectivamente, Solari Oliva cree que es Grecco y lo expulsa. Grecco lo desmiente, se niega a salir de la cancha y varios policías lo van llevando hacia el túnel.

Continúa la crónica: “El alboroto no cesa. El público partidario de F.C. Oeste brama y [Alfredo] Borgnia se encara con el referee”. Otra expulsión. Borgnia tampoco quiere salir; vuelve a intervenir la Policía y Ferro queda con 9 hombres, con mucho por jugar todavía. Las siguientes jugadas son con pierna cada vez más fuerte.

Boca va por el segundo gol. A los 33, Pancho Varallo prueba desde lejos con un tiro que sale desviado. Entonces irrumpe en la escena el director técnico, Nicolás Infante. Sus señas al equipo son claras: dejar el campo de juego. Y los jugadores abandonan el partido; inconmovible, Solari Oliva da su silbatazo, los de Boca saludan a las tribunas y cada uno para su casa...

Parece que en los vestuarios hubo discusiones y algún forcejeo. Al otro día, la comisión directiva de Ferro emitió un comunicado defendiendo la actitud de los futbolistas. Explicó que se actuó “en salvaguarda de la dignidad deportiva” y criticó la actuación del árbitro.

El tribunal disciplinario de la Asociación del Fútbol Argentino vio el asunto de manera diferente: suspendió la afiliación del club por una fecha. Cuando empezó el Campeonato de 1940, a Ferro se le dio por perdido el primer partido, justo contra Vélez.

Fuente: Archivo diario El Mundo, colección Pablo Abiad
11 de enero de 2018

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