La lleva Oscar Román Acosta | LaFerropedia

1989 // PÓSTER DE SUPERFÚTBOL

La lleva Oscar Román Acosta

«Inteligente, encarador, escurridizo», dice el epígrafe del póster de Oscar Acosta que la revista Superfútbol -la hermana mensual de Sólo Fútbol- publicó en 1989. La pinta de crack es contundente: el empeine zurdo calzando justo en la pelota, la 10 en el pantaloncito y la lengua afuera. El perfil se completa así: «Le gusta la gambeta; gran facilidad para transportar y jugar. No necesita muchos espacios para desnivelar». Todo cierto.

Cuando muy a principios de los 80s llegó desde la Asociación Deportiva Juan XXIII, el club rosarino del que salieron pilas de jugadores, el Cabezón Acosta era un diamante en bruto. Se decía entonces que Carlos Griguol lo relegaba al banco de suplentes para que aprendiera a poner toda esa habilidad al servicio del equipo. Debutó una tarde de marzo de 1982, en reemplazo del Negro Juárez, y ya en abril -entrando también en el segundo tiempo, por Claudio Crocco– hizo su primer gol en Primera, nada menos que a Vélez.

El gol siguiente, un año después, fue histórico: en el Monumental, contra River y al Pato Fillol. Un raid temerario, desde casi mitad de cancha, que dejó pintados a cinco rivales. Si hubiera sido el gol de un equipo grande, todavía lo pasarían todas las noches por televisión… Le sirvió al Ferro de Griguol para seguir consolidándose, camino a la segunda estrella en 1984, y a Acosta, para lograr reemplazar a un irremplazable como el Fino Cañete.

En 1985, Oscar Román Acosta sufrió una lesión grave. En uno de esos partidos chivos con Estudiantes (La Plata), Julián Camino lo fue a buscar contra la raya y le rompió el peroné. Acosta llegó a integrar después una selección juvenil, en los Juegos Odesur de 1986, pero no le alcanzó para viajar al Mundial de México. En 1987, Carlos Bilardo sí lo convocó para la Copa América que se disputó en Argentina.

Para el tiempo de esta foto, en 1989, el Cabezón Acosta estaba muy cerca de despegar de Ferro. Su última temporada -antes de un regreso mucho menos lucido en la B Nacional de 2001- fue de las mejores, con 10 goles convertidos. Empezaría ahí una carrera que lo llevaría por cuatro países (Suiza, Japón, Chile y Ecuador), dos títulos (con la Universidad de Chile y el Barcelona de Ecuador) y una escala intermedia en River, también con la 10 en la espalda.

Fuentes

Revista Superfútbol (colección Pablo Abiad)

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